La Femme Fatale en el cine

LA FEMME FATALE EN EL CINE

 

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En este blog he escrito en notables ocasiones sobre el papel de la mujer en la sociedad y su reflejo en el cine. A la serie de Retratos de Mujer se les unen otras entradas dedicadas a películas donde el personaje femenino es el protagonismo o tiene una gran relevancia. Sin embargo, en esta ocasión escribiré sobre uno de los papeles femeninos más atractivos y estudiados de la historia del cine: la femme fatale.

 

 

Cuando realicé mi Trabajo de Fin de Grado al final del cuarto curso de Comunicación Audiovisual barajé la posibilidad de centrarme en la figura femenina en uno de mis movimientos cinematográficos preferidos, el cine negro. Al final me decante por los personajes masculinos en el noir, puesto que el personaje de la femme fatale había sido trabajado en exceso de forma anterior y porque creía que iba a tener más material si lo hacía sobre los hombres. Por una parte, es cierto que el personaje de la femme fatale ha sido muy estudiado, sin embargo me di cuenta de que el público en general sabía poco de este tipo de personajes. La mayoría de gente te dirá que es la mala de la película. Una mujer atractiva que usa su sexo para conseguir su objetivo. Pero es mucho más y lo veremos a continuación.

 

Ava Gardner en Forajidos (1946).

 

 

Para empezar diré que yo mismo era de los que pensaban de esta manera tan estereotipada sobre éstas mujeres.  Sin embargo, desconocía los motivos de su mala imagen en un cine, el noir, que es ante todo misógino. Muchos opinan que el cine negro es machista, pero yo no lo creo así. Para mí es un cine misógino en el que el hombre no está por encima de la mujer. Al contrario. Las mujeres son capaces de manejar a los hombres a su antojo y hacerlos vulnerables. Son más listos que ellos y su ambición sin límites las lleva al castigo que la sociedad les tiene preparado. La muerte.

 

 

*La entrada está construida a base de extractos adaptados de mi TFG La masculinidad en el cine negro americano: Formas de representación de las actitudes y rasgos masculinos en el cine negro americano. He tenido que cambiar la citación en página para hacerla más accesible. Al final se encuentra la bibliografía usada para dichos extractos.

 

 

EL ORIGEN DE LA FEMME FATALE EN EL CINE

 

 

Para encontrar a las primeras femmes fatales del cine hay que remontarse más e cien años atrás, a la época del cine mudo. En varias películas de la década de 1910 aparecieron personajes femeninos peligrosas a la vez que atractivas, las Vamps.

 

 

La vamp era un modelo y una bendición en el cine, el ápice de lo que una mujer en la pantalla podría ser. La vamp era hermosa y fuerte; ella hizo que la indefensión, que anteriormente había sido la norma deseable para las mujeres jóvenes en el cine, parecieran insípidas y aburridas. Ella salió de la nada y caminó sola. La vamp era una rapsodia y una revolución.

Sara D (2012). Las Vamps, mujeres peligrosas del cine. Triángulo Magazine.

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Actriz Theda Bara en Cleopatra (1917).

 

 

Es curioso que al buscar la palabra vampiresa en la RAE encontremos en una de las acepciones la de mujer fatal. Y es que en españa era común denominar a estas mujeres como vampiresas: «mujer que aprovecha su capacidad de seducción amorosa para lucrarse a costa de aquellos a quienes seduce». Tiene su origen en la película A fool there was (1915) donde se tradujo de forma literal la palabra vamp, que designaba al personaje de Theda Bara.

 

 

Las vamps compartían ciertas características con las femme fatales del cine negro. Los dos tipos de mujeres eran independientes y de carácter fuerte, y desestabilizaban el modelo de familia tradicional. Podríamos decir que fueron las primeras femmes fatales de la historia del cine y que evolucionaron a lo que todos tenemos en mente cuando pensamos en las mujeres fatales del noir.

 

 

Para entender el por qué de ese odio por parte del cine a estas mujeres hay que entender el contexto histórico en el que se desarrollaron estas películas. La Segunda Guerra Mundial permitió un gran avance en los derechos de las mujeres y, sobre todo, fueron capaces de valerse por sí mismas mientras los hombres combatían en el Pacífico y Europa. No los necesitaban.

 

 

Cuando los hombres regresaban de la guerra se encontraban que sus mujeres se habían enamorado de otros hombres, que les habían quitado su puesto de trabajo y que habían encontrado la manera de salir adelante sin ellos. Esto se puede ver en una de las primeras películas del noir La dalia azul (1946), donde el personaje de Alan Ladd regresa del frente y cuando encuentra a su mujer, Helen. Ésta ya no le ama, ha matado al hijo que tenían y se pasa las noches en fiestas y en los brazos de un nuevo amante. Un hombre que no ha ido a la guerra.

femme fatale en el cine
La dalia azul (1946).

 

 

Helen deja clara la insatisfacción que tenía durante su anterior vida con Johnny, pero no hay motivos que permitan sentir empatía hacia ella, mucho menos cuando pronuncia la siguiente sentencia:

“Vivíamos en una casa de cinco habitaciones y yo hacía la colada. Nunca iba a ningún sitio porque tenía un niño al que cuidar. Ya no tengo que cuidarle nunca más. La gente con la que voy ahora no usa un beso para pedir perdón por haber pegado a alguien (…) Voy con quien quiero. Resulta que soy ese tipo de chica”.

Krutnik, F (2006) In a Lonely Street: Film Noir, Genre, Masculinity

 

 

Tampoco es que el otro tipo de mujer que predominaba en el cine fuera positivo. Si no eras una mujer fatal lo más seguro es que fueses una «mujer accesorio».

 

 

EVOLUCIÓN A FEMME FATALE EN EL NOIR

 

 

La caracterización diferente de los personajes femeninos en el ​noir es otra de las características únicas del cine negro. El personaje de Barbara Stanwyck enPerdición (1946) es una ​mujer fatal de libro, un tipo de personaje femenino capaz de influir en un hombre a través de su sensualidad. Es el principal tema de conversación de los personajes masculinos y los dominan a su voluntad a través del erotismo.

femme fatale en el cine
Perdición (1944).

 

En Perdición, Walter Neff, interpretado por Fred MacMurray, es un agente de seguros respetuoso con la ley, quien un día cualquiera ve cómo pierde el control de sí mismo cuando se cruza en su camino Phyllis Dietrichson (Barbara Stanwyck). Su atractivo y  seducción sexual es la mejor arma que tiene esta mujer fatal para hacer de Walter una
marioneta en sus manos. Este hombre ordinario se ve preso de la ambición y el deseo provocado por la mujer fatal y termina cometiendo un crimen del que no se creería capaz.

 

 

Las mujeres del cine negro han sido estudiadas mucho más que los personajes masculinos del mismo y más que las mujeres de otro tipo de películas. Alberto Mayor, en su artículo Cine Negro: Los nuevos arquetipos (2010) expone el aumento de la importancia del papel de la mujer en la películas ​noir. Ésta había desarrollado un papel muy secundario en las películas policiacas y de gangsters anteriores, pero la llegada del ​noir iba a encumbrar a actrices como Gene Tierney, Gloria Grahame y Rita Hayworth, entre otras.

 

 

El estudioso del cine Noël Simsolo se sorprende, como ya he mencionado, de que muchos expertos cataloguen al cine negro como un cine exclusivo de hombres, cuando la motivación de estos personajes suele ser el deseo sexual. Aunque a muchos les sorprenda, el cine negro no es tanto machista, como el resto de producciones de la época, sino que era más bien misógino, en el que la mujer aparece como un personaje negativo, pero que no está por debajo del hombre.

 

 

El ​noir introduce la curiosa ambivalencia de establecer el mal en la figura femenina y, al mismo tiempo, desafiar el protagonismo de la figura masculina en la historia de la película, lo que da un vuelco a los estereotipos de los roles sexuales vistos con anterioridad. Ambivalencia que se muestra incompatible con su capacidad para ser esposas y madres, lo que se puede ejemplificar con películas como ​Perdición (1944) y ​Deseos humanos (1944), donde ambas mujeres seducen a un hombre para que acabe con la vida de sus respectivos maridos.

 

 

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Gloria Grahame y Glenn Ford en Deseos Humanos (1954).

Deseos humanos es uno de los mejores dramas conyugales del director Fritz Lang, uno de los creadores del cine y director de algunas de las mejores películas del mismo como Perversidad (1945) y Los sobornados (1953). En la película la actriz Gloria Grahame da vida a Vicki Buckley, atractiva mujer de uno de los amigos del protagonista. Su marido es un maltratador y se aprovecha del atractivo de su mujer para que interceda ante su jefe y no le despida a causa de su alcoholismo. Empujada por los celos y maltratos de su marido, Vicki seduce a un joven recién llegado de Corea (Glenn Ford) para que asesine a su marido.

 

 

Podemos observar la diferencia del castigo que ejerce la sociedad con los personajes de ​Perdición (1944) y ​Deseos Humanos (1954). En la primera, el hombre que se ha saltado las normas muere, mientras el que se mantiene recto, como en el segundo caso, recupera su lugar en la sociedad y le espera un futuro prometedor.  Sin embargo, no hay redención para las mujeres fatales. Y es que todo lo que ataque al modelo de familia tradicional era castigado, no sólo las mujeres y hombres adúlteros, sino también los homosexuales.

 

 

femme fatale en el cine
Lana Turner y John Garfield en El cartero siempre llama dos veces (1946).

Uno de los autores que más hicieron por crear a las mujeres fatales del​ noir, tal y como las conocemos, es el escritor, ya mencionado anteriormente James M. Cain. Sus tres novelas más famosas han dado al cine tres mujeres capaces de estar por encima de cualquier hombre y saber manipularlo. Estas películas son ​Perdición de 1944, ​Alma en suplicio de 1945, con el protagonismo absoluto de la actriz Joan Crawford, y la película ​El cartero siempre llama dos veces de 1946, donde una bella y sobresaliente Lana Turner interpreta a la aburrida esposa del regente de un bar de carretera, que incita al personaje de John Garfield a matar a su esposo para poder estar juntos. Las mujeres fatales creadas por Cain se inscriben dentro de una tendencia naturalista y suelen ser mujeres que aspiran a ascender en la escala social.

 

 

Al mismo tiempo se crea otra imagen de mujer ​fatal que se aleja del naturalismo de James M. Cain, y que cae más al ámbito del sueño erótico. Unas mujeres que tienen algo de Pin-up, de diablesa y mujer pantera, que hunden a los hombres en una pesadilla. Uno de los primeros ejemplos de este tipo de personaje femenino es el de Rita Hayworth en ​Gilda (1946), película dirigida por Charles Vidor que desafió la censura con el famoso strip-tease del guante, por el que la actriz se convirtió en un mito erótico. Rita Hayworth, tal y como lo expone Nöel Simsolo, irradia belleza, perversidad, fragilidad, realidad, hasta tal punto que acabaremos sabiendo que toda la depravación que sospechamos en ella no es más que una simulación para provocar al hombre que ama.

 

 

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Rita Hayworth en Gilda (1946).

No obstante, sería injusto clasificar a todos los personajes femeninos del ​noir como mujeres ​fatales. Como apunta Simsolo, el auge del nuevo naturalismo que se da en el cine negro inaugura una insistencia en los cuerpos sexualizados y, con ello, el cuerpo femenino se convierte en algo esencial en muchas películas ​noir; pero hay hombres que también utilizan su sexualidad para objetivos turbios. Este tema es abordado por Max Ophuls en ​Atrapados (1949), donde se expone a una mujer seducida que descubre las oscuras razones de su marido. En ​Gardenia Azul (1953), película dirigida por Fritz Lang, Anne Baxter crea un personaje femenino que no entra dentro de las características de las mujeres fatales ni como una mujer independiente. Cae presa los hombres y es incapaz de tomar sus propias decisiones.

 

 

La mayor importancia en la historia del personaje femenino, además de su visión como personaje inteligente y destructor, hará que el hombre pase a ocupar cierto papel como víctima, lo cual es otra de las características del ​noir, la vulnerabilidad de los personajes masculinos.

 

 

Un rol de víctima que se desarrolla conforme avanza el cine negro y la crisis económica se deja atrás: desde los personajes víctimas de las negligencias del sistema y su entorno, hasta ser víctimas de sus propias decisiones, ya sea por la suerte o por sus deseos. Hombres que no son capaces de controlar sus vidas, al caer en una red de mujeres y criminales sin reparos. Por ello que suelen cometer alguna falta que les hace caer en la criminalidad, como el caso de la notable película de serie B ​El demonio de las armas de 1950, donde el hombre de a pie decide delinquir y salir del mundo del orden, obligado por la mujer que ama. Lo que expresa la incapacidad del sistema en su papel como moderador ético.

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El demonio de las armas (1950)

 

 

MUJERES FATALES COMO AMENAZAS PARA LA IDENTIDAD MASCULINA

 

 

A lo largo del trabajo se ha sugerido cómo muchas de las películas de cine negro de la década de 1940 están marcados por un problema en la identidad masculina y una reordenación de ésta. El cine negro tiende a tratar seriamente el problema de sus héroes alienados por lo que se podría considerar que estas películas representan una forma de melodrama masculino. Al exponer escenarios de alienación masculina, victimización, desesperación fatalista y obsesión romántica, etc., el cine negro mostró una desestabilización contemporánea de la masculinidad. Estas películas trazan las disyunciones entre la identidad masculina y la autoridad social, a menudo en la forma de una transgresión sexual.

 

 

Es cierto que los problemas a los que se enfrentan los héroes del ​noir no están vinculados en exclusiva con la dificultad de sus relaciones con mujeres. La competencia heterosexual del héroe es uno otro de los escenarios cruciales para la prueba masculina en el cine negro,en la que se prueba al héroe en relación con otros hombres, ya sea como socios, adversarios o representantes de la ley. El intento del héroe de definirse a sí mismo a través de la búsqueda o aventura implica una serie de contratos mediante los cuales el héroe pacta las posiciones deseadas a través de los personajes individuales.

 

 

No obstante, las mujeres, las cuales tienden a

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Richard Widmark en Noche en la ciudad (1950).

significar perturbaciones o amenazas a la reglamentación de la identidad masculina y la autoridad social y cultural son el principal problema al que se enfrentan estos hombres para restituir su masculinidad.El hecho de que el héroe tenga como objetivo final el pacto con una mujer hace que pierda su lugar en relación a los otros contratos masculinos que hasta ahora han estructurado su identidad.

 

 

La implicación con una mujer plantea, entonces, el peligro de interrumpir el circuito que sostiene la masculinidad fuerte y controlada, causando disyunciones entre el héroe, la autoridad, y también dentro de la psique masculina en sí. No hay más que recordar los ejemplos de la influencia de mujeres ​fatales que llevan al héroe a cometer un crimen o a perder su superioridad masculina.

 

 

Las mujeres ​fatales del ​noir son ambiciosas y crueles, a cuya belleza física suele acompañarle un desarrollado instinto criminal. Su principal arma se encuentra en su sexualidad, con la que son capaces de persuadir a los hombres para cometer crímenes que nunca antes habían podido cometer. Alberto Mayor expone en su artículo Cine Negro: Los nuevos arquetipos que esta sexualidad perversa se convierte en una amenaza para el hombre y tiene su referente en los relatos bíblicos de Eva, Salomé y Dalila, quienes muestran una sexualidad insaciable.

 

 

Estas mujeres fatales representan, además de una amenaza para el hombre, una amenaza contra la sociedad, al ser incapaces para el papel de madres. Ponen en riesgo a la familia tradicional americana, como ese puede apreciar en ​Perdición, donde el personaje de Barbara Stanwyck supone una amenaza para su propia hija.

 

femme fatale en el cine
Barbara Stanwyck en Perdición (1944).

 

EL FIN DEL CINE NEGRO ¿Y EL DE LA FEMME FATALE?

 

 

La caza de brujas y el anticomunismo fueron un duro golpe a los creadores del cine negro. Además, las heridas de la guerra empezaban a cerrarse y la televisión s convirtió en el nuevo rey del entretenimiento para toda la familia.

 

 

La forma de la industria cinematográfica para hacer frente a la competencia de la televisión no era la adecuada para las películas ​noir. Se empezaron a usar formatos panorámicos, como el Cinemascope; se instauró el color en la mayoría de producciones e, incluso, se experimentó con las tres dimensiones .

 

 

El público joven se vio atraído por las películas de rebeldes juveniles y el rock and roll, por lo que las producciones de cine negro se abandonan para dar paso a un auge de las películas musicales o de pandillas juveniles. La mujer fatal, el detective y la angustia existencial de los personaje ya no eran un buen reclamo para la taquilla.

 

 

No obstante, la figura de la femme fatale, la cual aparece en relatos mitológicos de notables culturas, ha sobrevivido al declive del cine negro. Su figura sigue presente en thrillers, historias de aventuras y de suspense. Recordemos a Anne Bancroft en El graduado (1967), o la reciente Perdida (2014), donde Rosamund Pike planea su propia desaparición para incriminar a su marido.

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Anne Bancroft en El graduado (1967).

 

Éste ha sido un estudio básico sobre el personaje tipo de la mujer fatal. Pero internet está lleno de artículos donde aprender más sobre estas fascinantes mujeres. Gracias por la lectura.

 

Ángel Cuesta Bascón
Diciembre 2018

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Cousins, M (2005) Historia del Cine.Editorial Blume.

Krutnik, F (2006) In a Lonely Street: Film Noir, Genre, Masculinity

Mayor, A (2010a) ​Cine Negro: Los nuevos arquetipos (página web), Disponible en https://cinetvymas.cl/cine-negro-los-nuevos-arquetipos/ [Fecha de consculta: 10 de mayo de 2018].

Rosado Millán, M. (2009). “La debilidad masculina a través de los personajes de cine negro americano”, ​Prisma Social, [en linea] 2009, (Diciembre), 1-35, [Fecha de consulta: 5 de mayo de 2018] Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=353744576012 –

Santamarina, A. (1999) El cine negro en 100 películas, Madrid, Alianza Editorial, 1997

Simsolo, N. (2005) El cine negro, Madrid, Alianza Editorial, 2007

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