La Revolución Francesa en el Cine

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LA REVOLUCIÓN FRANCESA EN EL CINE

 

Pocos acontecimientos han tenido tanto calado en la sociedad como La Revolución Francesa. En cuestión de meses se puso fin al Antiguo Régimen, a la monarquía, la propiedad feudal y la sociedad estamental.

 

 

Tras ella se inició una serie de revoluciones de carácter liberal y nacionalista que terminaron en 1848 y que impregnaron a buena parte de Europa de un nuevo pensamiento. Sin embargo, ninguna de ellas ha tenido la fama y la fuerza de la Revolución Francesa que, a día de hoy, se considera como el inicio de la Edad Contemporánea.

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Gorro Frigio con cucarda tricolor, símbolo de la Revolución.

 

La industria cinematográfica francesa es una de las más potentes, sin embargo no ha retratado su revolución con la frecuencia que cabría esperar. No obstante en Películas para Enseñar la usaremos para ilustrar y hacer más amena el estudio de la Revolución Francesa.

 

 

 

Orígenes de la Revolución Francesa

 

 

La situación francesa a finales del siglo XVIII no era para echar cohetes. Al contrario, se encontraba en medio de una gran crisis económica.

 

 

Si bien en Francia estaba vigente una monarquía absoluta en manos de Luis XVI, el monarca se dejaba asesorar por sus ministros. Uno de ellos, Jacques Turgot, propusieron medidas inspiradas en las ideas ilustradas que podrían ser beneficiosas. Estas medidas llevarían a los estamentos privilegiados a pagar impuestos, algo que estos no iban a permitir y que llevaría a la destitución de Turgot en 1776.

 

luis XVI y María ANtonieta
Luis XVI y María Antonieta, reyes de Francia.

 

Con esto se ve la negativa de los privilegiados (nobles, realeza y clero) a cualquier cambio a cualquier cambio en las bases del sistema estamental. Ni siquiera el agravio del endeudamiento debido a la participación francesa en la Guerra de Independencia Americana (1777-1783), hizo cambiar de opinión a los privilegiados.

 

 

La participación de Francia en la Guerra de Independencia Americana tuvo un importante calado en la sociedad francesa. Habían luchado a favor de las colonias americanas para liberarlos de un régimen y un rey tirano, algo que los propios franceses no tardarían en hacer. De hecho, esta guerra, que se puede ver ilustrada con películas como Corazones indomables (1939) o El patriota (2000), comenzó porque el pueblo no podía decidir sobre sus impuestos, al igual que pasaba en Francia.

 

 

Un nuevo ministro de hacienda, Alexandre de Calonne, encontró tal cantidad de deudas que todas las medidas que implantaba sirvieron de poco. Por ello llamó a la Asamblea de Notables en 1887 y propuso de nuevo un impuesto que afectaría a todas las clases sociales. Pero, como no, se rechazó. Calonne tuvo que dimitir, fue desterrado y se exilió.

 

 

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Jacques Necker.

El nuevo ministro, Lomenie de Brienne, sólo pudo llegar a la misma conclusión que sus predecesores. Los estamentos privilegiados tenían que pagar impuestos. Como todo impuesto debía ser autorizado por los Estados Generales, la asamblea representativa, la nobleza pidió su reunión para votar en contra. No se habían reunido desde 1614 y la situación ya provocaba desórdenes que conllevaron la destitución de Brienne a cambio del banquero Jacques Necker.

 

 

Convocatoria de los Estados Generales

 

 

El rey, Luis XVI, convocó los Estados Generales para mayo de 1789. La situación no puede ser peor, sobre todo para el pueblo llano y la burguesía. El mal tiempo había provocado una crisis de subsistencia que llegó a triplicar el precio del pan.

 

 

En 1789, un obrero parisino ganaba de treinta a cuarenta sous por término medio y estimaba que, para poder vivir, el pan no debía costar más de dos sous la libra: en la primera quincena de julio valía ya el doble; en provincias era muy superior y alcanzaba los ocho sous o más, porque en París las autoridades, por temor a los disturbios, no dudaban en vender el trigo de importación por debajo de su precio.

CiudadCCS (2017). «La guerra del pan y la Revolución Francesa». aporrea.org

 

 

Debido al alza de los alimentos, la población dejaba de comprar otros productos, por lo que subía el paro y, con ello, la mendicidad y la delincuencia.

 

 

En la reunión de los Estados Generales se reunían representantes de los tres estamentos. Estos eran la nobleza, el clero y el pueblo llano. Como cada uno tenía un voto, los estamentos privilegiados podían vetar cualquier petición del pueblo llano, a pesar de ser la gran mayoría de la población.

 

Revolución francesa en el cine
Reunión de los Estados Generales.

 

Cada estamento podía elaborar un cuaderno de quejas donde realizar sus peticiones. El pueblo llano no se cortó, pues se recibieron más de 6o.ooo cuadernos en los que se llegaba a pedir la eliminación del régimen feudal. Esta es una cifra descomunal para una población con alta tasa de alfabetización, y que debían enterarse poco de lo que se cocía en el gobierno.

 

 

El tercer estado, los no privilegiados, iban a por todas. De hecho, en febrero de 1789 se publica el folleto ¿Qué es el tercer estado?, escrito por el abate Sieyès, que alimentó el enfrentamiento entre estamentos al manifestar las intenciones del tercer estado para cambiar la situación del país.

 

 

 

“ El plan de este escrito es muy simple. Nos planteamos tres preguntas:
1º ¿ Qué es el Estado llano? Todo.

2º ¿ Que ha sido hasta el presente en el orden político? Nada.

3º ¿ Qué pide? Llegar a ser algo.

¿ Quién osaría decir que el estado llano no contiene en sí todo lo necesario para formar una nación completa? Es un hombre fuerte y robusto, que tiene aún un brazo encadenado. Si se hiciera desaparecer el orden privilegiado, la nación o sería menos, sino más. Y ¿qué es el Estado llano? Todo, pero un todo trabado y oprimido. ¿Y que sería sin el orden privilegiado? Todo, pero un todo libre y floreciente. Nada puede funcionar sin él, todo andaría infinitamente mejor sin los demás. No basta haber mostrado que los privilegiados, lejos de ser útiles a la nación, no pueden sino debilitarla y dañarla. Es menester probar aún, que el orden noble no entra en la organización social; que puede ser ciertamente una carga para la nación, pero que no sabría formar una parte de ella(…).

SIEYES, E. J.: ¿ Qué es el Estado llano?, 1789.

 

 

 

El trabajo de Sieyès mostraba que no todos los privilegiados se negaban al cambio. Las ideas de los grandes ilustrados franceses como Voltaire, Rousseau, la marquesa de Pompadour o Diderot habían calado hondo en los ciudadanos más instruidos. Estas ideas ilustradas cuestionaban al estado absolutista y a la sociedad estamental.

 

 

 

Reunión de los Estados Generales

 

 

El 5 de mayo de 1789 se reunieron en Versalles, en el palacete de los Menus-Plaisirs. La sesión fue inaugurada por el rey, en una asamblea en la que cada estamento sólo contaba con un voto. Es decir, no se contaba por cabeza, sino por estamento, por lo que los privilegiados siempre podrían vetar al tercer estado. Este fue uno de los motivos para la revolución que se desencadenaría poco después.

 

 

En los cuadernos de quejas ya mencionados, los representantes del tercer estado pedían el voto por cabeza. Esto fue negado por el rey Luis. El descontento aumentó hasta que el 10 de junio se convirtió en una revuelta institucional. Y es que los miembros del tercer estado (casi todos burguesía) pidieron reunirse en conjunto con el resto de los estamentos para discutir. Sin embargo, como era costumbre, los estamentos privilegiados se negaron, por lo que los miembros del tercer estado se autoproclamaron como Asamblea Nacional. Se autoproclamaron como organismo soberano.

 

 

 

 

 

El rey dio por nulas todas las decisiones tomadas por esta Asamblea Nacional y cerró la sala de reuniones. Pero la Asamblea Nacional iba a tomarse en serio a sí misma y, gracias a uno de sus miembros, el doctor Guillotin (del que más adelante hablaremos), encontró una nueva sala para continuar su reunión. El 20 de Junio se reunieron en la Sala del Juego de Pelota (una especie de frontón), y decidieron no disolverse hasta haber creado una constitución. Nació así la Asamblea Nacional Constituyente.

 

 

Luis XVI, al ver que su monarquía absoluta iba a pasar a una parlamentaria concentró tropas en Versalles y se negó a reconocer a la Asamblea Nacional.

 

 

Toma de la Bastilla. Inicio de la Revolución Francesa

 

 

Los afines a la revolución, la mayoría del tercer estado, temieron el fin del sueño de un cambio. Los ciudadanos de apie decidieron actuar y, en un acto de revolución urbana, tomaron la prisión de la Bastilla en París.

 

 

Asustados por la posibilidad de una disolución de la Asamblea, los parisinos decidieron actuar. Sumado a ello la especulación, el alza de los precios y la presencia de las tropas mercenarias suizas y alemanas, comenzaron los saqueos, y las revueltas. Hasta entonces era una protesta por el hambre, pero el temor a la represión motivó a la multitud a buscar armas y pólvora. El 14 tomaron la Bastilla, una vieja fortaleza medieval que por entonces solo tenía siete prisioneros. Esa tarde los asaltantes consiguieron su botín. Era el símbolo de un viejo sistema que caía.

Felipe Retamal N. (2019). «Alza del pan, mujeres con cuchillos y un rey: ¿cómo se originó la Revolución francesa?» Culto. Fe en la cultura.

 

 

 

 

 

 

El asalto a la Bastilla es considerado por muchos el inicio de la Revolución Francesa y cada 14 de Julio se celebra la fiesta nacional del país galo. Esta celebración no celebra el asalto en sí, sino la Fiesta de la Federación, la reconciliación de todos los franceses.

 

 

El rey reconoció a la Asamblea Nacional y sus decisiones y se creó una Guardia Nacional para restablecer el orden. La revolución acababa de empezar y no habían rodados cabezas todavía.

 

 

La Asamblea Constituyente

 

 

Declaración derechos del hombre y del ciudadno (1789).

Los actos de la Asamblea no se hicieron esperar. El 4 de agosto de 1789 se abolió, mediante decreto, el sistema feudal y se instauró la igualdad a la hora de pagar impuestos. El 26 de agosto se adoptó la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano. Esta fue de vital importancia pues declaraba que la soberanía residía en la Nación, el pueblo, y reconocía multitud de libertades como la religiosa y la de pensamiento.

 

 

Un año después, en verano de 1790, se decretó la constitución civil del clero. Esto significaba que los religiosos ya no dependían de Roma, sino del estado francés. Eso sí, sólo si juraban la constitución.

 

 

Pero la labor de una Asamblea Constituyente es elaborar una constitución, y esta llegó en 1791. Esta estableció la soberanía Nacional, representaba por una Asamblea Nacional que convocaría elecciones, además de la separación de poderes.

 

 

Si bien el poder ejecutivo continuaba en el rey, quien nombraba ministros, el judicial se otorgaba a tribunales independientes. El poder legislativo correspondía a la Asamblea elegida por los ciudadanos activos.

 

 

El sistema de elección de los diputados de la Asamblea Legislativa era el siguiente: se clasificaba a los varones franceses (las mujeres quedaron excluidas de la ciudadanía) en «ciudadanos activos» (los que pagaban impuestos directos equivalentes a 3 días de trabajo, tuviesen más de 25 años y residieran desde hacía más de un año en su comarca) y «ciudadanos pasivos» (quienes no pagasen impuestos). Solo los «ciudadanos activos» elegían a los electores de su departamento. Dichos electores eran quienes escogían a los diputados provinciales para la asamblea. En 1791, Francia contaba con 4 298 360 ciudadanos activos que representaban 61 % de los hombres y 15 % de la población total.[3] A este tipo de elección se le llama censitaria (sólo pueden votar los más ricos) e indirecta, puesto que los diputados no son votados directamente por todos los que tienen derecho al voto, sino a través de sus representantes.

José Antonio Villaverde (2015). «Constitución francesa de 1791». elenciclopedista.com.ar

 

 

Asamblea Legislativa. El primer gobierno.

 

 

La Fuga De Varennes.

 

 

Las cosas podían haberse quedado ahí, pero el rey decidió que no iba a quedarse de brazos cruzados. En lo que se conoce como La Fuga de Varennes, el rey y su familia intentaron fugarse. Se vistieron de plebeyos y estuvieron a punto de llegar a Austria, donde quería pedir ayuda a las potencias extranjeras y parar la revolución. Sin embargo fueron reconocidos y se les obligó a regresar a París y quedar bajo custodia.

 

 

 

 

Esto aumentó el rechazo a la monarquía y aceleró la puesta en marcha de la nueva constitución. Tras el juramento de esta se convocaron elecciones, y la primera asamblea legislativa estuvo dominada por los sectores conservadores y monárquicos.

 

 

El rey no tenía que temer con esta asamblea, pero se vivían tiempos difíciles que le harían parecer un enemigo del pueblo. La falta de alimento no se había superado y, además, se temía una invasión exterior. Temor justificable, pues los exiliados por la revolución francesa eran ayudados por el resto de monarquías que temían un contagio de la revolución.

 

 

Guerra de la Primera Coalición

 

De hecho, en la primavera de 1792 la Asamblea declara la guerra a Austria, el principal enemigo de Francia. El sentimiento patriótico de los franceses fue enorme, pues defendían toda una nueva visión del mundo. Fue en esta guerra que se compuso La Marsellesa, lo que en la actualidad es el himno nacional francés.

 

 

 

 

La guerra comenzó porque Austria y Prusia invadieron Francia. Con el tiempo, otros países es unieron a esta coalición para evitar la propagación del ideario revolucionario.

 

 

En 1792 –tres años después del estallido de la Revolución Francesa– Austria declaró la guerra al gobierno francés. Poco después otros estados se sumaron formando una Primera Coalición (1792-1797) que estuvo integrada por Austria, Inglaterra, Prusia, España, las Provincias Unidas de los Países Bajos, el Reino de Cerdeña y el Reino de Nápoles.

La Primera Coalición atacó a Francia desde varios frentes, invadiendo diversas regiones. A su vez, las fuerzas antirrevolucionarias protagonizaron rebeliones en el interior de Francia. Pronto se elevaron las sospechas de que el Rey Luis XVI era favorable a los enemigos, y la Asamblea Legislativa (principal órgano de gobierno por aquel entonces) suspendió las funciones constitucionales del rey.

Casiopea (2011). «La Revolución Francesa y la Guerra de la Primera Coalición». sobrehistoria.com

 

 

Asalto a las tullerías

 

 

El ejército francés fue derrotado por austria y el país invadido por Prusia. La revolución se encontraba en peligro. Los invasores amenazaron con destruir la capital francesa si los reyes resultaban heridos, algo que aumentó el odio ante los monarcas.

 

 

El 10 de agosto de 1792, un grupo de insurgentes asaltó el palacio de las Tullerías. En este se encontraban los monarcas y sus familias que tuvieron que huir y pedir protección a la Asamblea Legislativa.  Los asaltante formaban parte de los revolucionarios más radicales, los Sans-culottes. Estos eran las masas urbanas de la capital que se llamaban así por usar pantalón en vez del culotte de la nobleza.

 

 

 

 

 

 

 

La Convención

 

 

Tras el asalto a las Tullerías la revolución se radicalizó aún más. se abolió la monarquía y se eligió a una nueva asamblea legislativa por sufragio universal masculino llamada Convención. Esta sería la encargada de crear una nueva constitución.  En estos momentos ya se percibía que iban a ser años muy violentos, pues la comuna popular que gobernada la capital provocó la masacre de más de 1500 prisioneros. La brutalidad se expande por toda Francia.

 

 

El mes de septiembre fue agitado. El 20 el ejército francés frena el avance prusiano en la localidad de Valmy y ese mismo día la Convención empezó sus sesiones. Al día siguiente la monarquía es abolida y el 22 nace la República Francesa.

 

 

La composición de la Asamblea de la Convención estuvo marcada por tres grupos:

 

  • Los girondinos, los revolucionarios moderados.
  • Los jacobinos, los defensores de la república democrática y aliados de los sans-culottes. En este grupo se encontraban figuras que han pasado a la historia como Robespierre, Marat y Danton.
  • La llanura. En este grupo se encontraban los burgueses que, ante todo, defendían el derecho de propiedad.

 

 

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Los Girondinos.

La Convención estuvo marcada por las disputas entre girondinos y jacobinos. De hecho, una de sus disputas más importantes tuvo como protagonista la cabeza del rey. Los girondinos querían salvar la vida del monarca, pero los jacobinos apostaban por la pena de muerte para el que creían traidor a la patria.

 

 

 

 

 

La muerte de Luis XVI y María Antonieta

 

 

 

 

El 21 de enero de 1793 Luis XVI fue ejecutado mediante la guillotina en la Plaza de la Revolución. Muchos testimonios quedan de la ejecución, entre ellos el de su verdugo, Henri Sanson.

 

 

  El verdugo de Luis XVI se indignó al leer que los periódicos jacobinos atribuían al rey haberse comportado como un cobarde en el cadalso. No era verdad que fuera conducido por la fuerza a la guillotina con una pistola en la nuca, ni que el Borbón hubiera gritado de miedo como una gallina cuando ajustaron su cuello en el hueco de la decapitación. Era mentira que la ejecución hubiera degenerado en una escabechina por la impericia del ejecutor.
«El rey afrontó toda aquella situación con una compostura y un temple que nos dejó atónitos a cuantos allí nos encontrábamos. Sigo convencido de que aquella firmeza suya la había extraído de los principios de la religión».Habla Charles Henri Sanson, otorgándose a título expiatorio un lugar pasivo en el ceremonial regicida. Se encontraba allí como tantos otros franceses, pero nadie si no él tenía la responsabilidad de manejar la guillotina sobre la cabeza de Luis XVI aquella mañana opaca de 1793.

«Su Majestad subió al patíbulo», continúa la carta, «y quiso abalanzarse sobre la parte frontal como si pretendiera pronunciar un discurso. Se le dijo que aquello no era posible. Entonces se dejó conducir hasta el lugar donde fue atado, desde donde exclamó con voz muy alta: ‘Pueblo de Francia, muero inocente’. Después, volviéndose hacia nosotros, dijo: ‘Caballeros, soy inocente de todo cuanto se me ha acusado. Desearía que mi sangre sirviera para consolidar sobre ella la felicidad de todos los franceses».

 

 

 

Sanson fue el verdugo de París en los años de la revolución. Casi tres mil personas murieron con él como verdugo, entre ellas algunas tan famosas como Robespierre y María Antonieta. Su figura no ha pasado desapercibida, pues su vida está recogida en el manga Innocent de Shinichi Sakamoto.

 

 

La ejecución de la reina, María Antonieta tardaría en llegar. Casi diez meses pasaron hasta que el 16 de Octubre de ese mismo año (1793), la reina más odiada de francia muriese en la guillotina.

 

 

 

 

Últimos días de María Antonieta.

 

 

El personaje de María Antonieta es uno de los más vilipendiados por la historia. Si bien se nos ha mostrado que, en sus años de reinado ara propensa a los excesos y al gasto, sus últimos días como presa nos muestran una mujer muy diferente.

 

 

“Yo era una reina, y tú me quitaste mi corona; mataste a mi esposo, y me has privado de mis hijos. Solo me queda mi sangre: tómala, pero no me hagas sufrir más tiempo”, dijo María Antonieta al fiscal cuando este le leyó su acusación. Pero la reina pasaría diez semanas encerrada en una mazmorra mohosa que apestaba a humo de pipa y orina de rata.

María Antonieta llegó a la Conciergerie, la Prisión de París, a las 3:00 a.m., después de haber sido separada de los brazos de su hija, María Teresa. Su marido, el rey Luis XVI, había sido ejecutado a principios de año y su hijo menor, Luis Carlos de Borbón, le había sido arrebatado un mes antes.

Félix Casanova. «Los últimos días de María Antonieta». Historias de nuestra historia.

 

 

 

 

 


 

 

La sublevación de La Vendée

 

revolución francesa la vendée
Sublevación de la Vendée

El año 1793 no fue fácil. Estuvo marcado por un radicalismo de la revolución donde la situación fue a peor. En marzo la región de la Vendée se sublevó. En  esta región la mayoría de la población era monárquica y mu católica, por lo que se posicionaron en contra de la deriva en la que caía la revolución francesa. Fue un conflicto que se convirtió en una pequeña guerra civil en la que hubo una enorme represión. De hecho, hay historiadores que consideran los hechos acontecidos en La Vendée como el primer genocidio de la edad contemporánea. 200,000 personas perdieron la vida en un conflicto que duró hasta 1796.

 

 

 

 

La Convención comprendió que la mecha vandeana podía prender en todo el país por motivos similares, y fue entonces cuando se tomó la decisión del genocidio: el decreto de 1 de agosto de 1793, que incluía el envío a la región de cantidades ingentes de materiales combustibles de toda clase. El pueblo no combatiente abandonó masivamente la zona, en número de 80.000 personas, mientras los revolucionarios saqueaban y quemaban sus casas.

Un despacho del general Marceau, comandante en jefe interino del ejército del oeste, describe así su paso por la Vendée: «Por agotadas que estuvieran nuestras tropas hicieron todavía ocho leguas, masacrando sin cesar y haciendo un botín inmenso. Nos hicimos con siete cañones, nueve cajas y una inmensidad de mujeres (tres mil fueron ahogadas en Pont-au-Baux)». Los ahogamientos masivos en los ríos fueron uno de los métodos más usados para las matanzas: las llamaban eufemísticamente «deportaciones verticales».

«Fusilamos a todo el que cae en nuestras manos, prisioneros, heridos, enfermos en los hospitales», confiesa el general Rouyer.

 

 

 

Hay una película sobre el tema, la podéis encontrar entera en Youtube. Sin embargo, tiene una pinta horrible. Os dejo aquí el trailer.

 

 


 

 

La represión contra los «enemigos de la revolución» aumentó. Se creó un Comité de Seguridad Nacional y comités de vigilancia revolucionaria, además de un  Comité de Salvación Pública presidido por Danton.

 

 

La situación económica no había mejorado por lo que el 2 de junio, Robespierre y sus seguidores, apoyados por una gran masa popular cercaron la Convención y arrestaron a 29 diputados girondinos. Fue un acto antidemocrático que llevó al gobierno de los jacobinos.

 

 

La Convención Jacobina o montañesa.

 

 

Maximilien Robespierre.

El gobierno jacobino presidido por Robespierre marcó el periodo más sangriento de la revolución francesa. Tuvo grandes pretensiones, pero nunca llegó a aprobar una nueva constitución, debido a los problemas en el exterior.

 

 

De hecho, estos problemas de amenazas militares fueron uno de los motivos que llevó al gobierno a instaurar el Terror. Un período de brutal represión hacia los contrarrevolucionarios. Muchas otras veces, ni siquiera tenían que considerarte revolucionario para castigarte.

 

 

Ser “enemigo” de la Revolución no significaba estar en contra de ella. A este organismo le valdrían por igual aquellos ciudadanos que, aun no habiendo hecho nada en contra de la libertad, no habían hecho tampoco nada por ella. De esta forma, y siguiendo estos criterios de selección tan amplios, se ejecutaría a muchísima gente inocente en la guillotina. Por este preciso motivo se le conocería como época del terror, pues no es de extrañar que cualquier ciudadano sintiera miedo por perder su vida en estos días.

Mariam Martí. «La etapa del Gobierno del Terror en la Revolución Francesa». sobrefrancia.com

 

 

La vida durante el terror tuvo que ser un continuo miedo. 40,000 condenados a muerte, 200,000 muertos en la guerra civil de la Vendée y medio millón de detenidos.

 

 

Una de las medidas más conocidas de la convención jacobina fue la supresión del culto, con medidas como un nuevo calendario.

 

 

El poeta Fabre d´Eglantine daría los nombres a los meses y los días. Los años comenzaban a contar a partir del día en el que se proclamó la I República francesa, es decir, el 22 de septiembre de 1972. Esta fecha coincidía además con el equinoccio de otoño.

Asimismo, los meses (que seguirían siendo 12) y los nombres escogidos para éstos estarían todos relacionados con las tareas del campo. Así, tendríamos Vendimiario (a partir del 21 de Septiembre), Brumario (a partir del 22 de octubre), Frimario (a partir del 21 de noviembre), Nivoso (a partir del 21 de diciembre), Pluvioso (a partir del 20 de enero), Ventoso (a partir del 19 de febrero), Germinal (a partir del 21 de marzo), Floreal (a partir del 20 de abril), Pradial (a partir del 20 de mayo), Mesidor (a partir del 19 de junio), Termidor (a partir del 19 de julio) y Fructidor (a partir del 19 de agosto).

Al final del año se solían añadir cinco días más para que la suma de todos fueran 365 días. Estos días eran festivos y se conocían como Sans Culottides. Así, se celebraba el día de Virtud, el día del Talento, el día de Trabajo, el día de Opinión y el día de Recompensas. Además, cada cuatro años (coincidiendo con los años bisiestos) se añadía un último día de fiesta llamado el dia de la Gran fiesta de la Revolución.

Como este calendario pretendía alejarse de las fiestas eclesiásticas, no se relacionaban con los santos. En su defecto, cada día estaba dedicado a un animal o planta diferente.

Otra diferencia es que los meses se solían dividir en semanas de 10 días llamadas décadas, y estas sólo contaban con un día de descanso (como el antiguo domingo). Quizá fuera este el motivo principal por el que el calendario no terminó de cuajar demasiado entre los franceses.

Miriam Marti. «El calendario de la Revolución francesa».historiageneral.com

 

Revolución francesa en el cine

 

 

El caso es que esta política basada en el miedo no podía durar mucho. Robespierre tuvo que eliminar a sus enemigos, incluidos miembros de su propio partido como Danton.

 

Os dejo un fragmento de la película Danton (1982) en la que vemos las diferencias entre Robespierre y su compañero Danton.

 

 

 

 

Tal fue el delirio de Robespierre que en junio de 1794 estableció el Gran Terror para la persecución de los» enemigos del pueblo». Esto unió a todos los que discrepaban de su política que dieron un golpe de estado.

 

 

Este golpe de estado se conoce como Reacción de Termidor.  Se llama así porque se dio el día 9 del mes de Termidor (27 de julio). Robespierre y sus simpatizantes fueron detenidos y guillotinados sin siquiera juicio. Así terminaba el Terror, con muertes, igual que como empezó.

 

 

La república conservadora (1794 -1 799)

 

 

Convención termidoriana ( julio 1794- Octubre 1795).

 

 

Con la Reacción de Termidor la república francesa se apaciguó. Habían pasado cinco años del inicio de la Revolución francesa y habían muerto demasiada personas. Ahora, la burguesía más moderada quería teminar de una vez con la revolución. Se eliminaron las decisiones más extremas de los gobiernos anteriores, por lo que se instauró una república conservadora y censitaria. En menos de un año los sans-culottes habían desaparecido de la política, y la economía se liberalizó.

 

 

Se creó una nueva constitución proclamada el 23 de septiembre de 1795. Esta constitución, conocida como la constitución del año III establecía un gobierno de la burguesía propietaria. Es decir, se quiso volver al ideal burgués de comienzos de la Revolución francesa. Establecía dos cámaras, un sufragio restringido y dejaba el poder ejecutivo en mano de un directorio de cinco miembros. Tras proclamarse la constitución, la Convención termidoriana se disolvió.

 

 

El Directorio (octubre 1795 -noviembre 1799).

 

 

A la última etapa de la Revolución francesa se la conoce como El Directorio. Ésta etapa estuvo marcada por las duras respuestas del gobierno (el Directorio) para sofocar revueltas y para imponer sus medidas.

 

 

Golpe del 18 de brumario con Napoleón como protagonista.

Uno de los personajes mencionados al principio, el abate Sieyè, el autor de ¿Qué es el tercer estado?, fue elegido director (miembro del directorio) y preparó un golpe de estado. Para ello se ayudó de un joven militar que había ganado popularidad en las campañas italianas y egipcias.

 

 

El golpe de estado se dio el 18 de brumario (9 de noviembre) de 1799. Con él se ponía fin a la Revolución francesa,  comenzaría la etapa napoleónica.

 

 

 

 

Películas sobre la Revolución Francesa

 

 

Hay pocas películas que permitan un buen estudio de la Revolución Francesa. Algunas de ellas nos acercan sólo a la época , mientras que otras a un personaje en concreto. He aquí una selección que permite un acercamiento a la revolución y sus protagonistas.

 

 

Adiós a la reina (2012)

 

 

Adiós a la reina (2012) nos acerca a la figura de María Antonieta de la mano de una de sus lectoras. Es esta perspectiva desde los sirvientes y los cortesanos lo que hace diferente a la película.

 

 

revolución francesa en el cineAsistimos al fin de una época. El filme comienza en 1789, en la víspera de la Revolución Francesa.  En palacio todo continúa igual, sin preocupaciones. Sin embargo, llega la noticia de la toma de la Bastilla y los nobles deben abandonar el palacio. Una joven lectora de la reina, Sidonie Laborde, busca la protección de su majestad sin saber que pasará los últimos días a su lado.

 

 

Fue una película que recibió críticas irregulares. Sin embargo, se alabó la presentación de la historia por parte de una persona ajena a la revolución y la capacidad para experimentar los últimos momentos de la corte de una forma más íntima.

 

 

Todo lo vemos desde los ojos preciosos e inteligentes de Sidonie, que observa para que nosotros también lo observemos. Cuando ella se detiene, también lo hace la cámara; cuando ella se agita y se mueve, se apresura el filme. Así nos convertimos en espectadores privilegiados, penetrando en los aposentos de la reina, de forma siempre respetuosa, a veces furtiva; otras, siguiendo apresurados sus llamados caprichosos, inquietos ante sus cambios de genio, preocupados por la suerte que le espera. Nos enteramos de lo que piensa Sidonie por sus diálogos y apreciamos en ella a una extraña criatura, amorosa, atenta, un animal extraño en este tragicómico zoológico.

Enrique Posada. «Adiós a la reina». elespectadorimaginario

 

 

 

María Antonieta (2006)

 

 

En 2006  Sofía Coppola sorprendió al mundo del cine con su visión de María Antonieta. La directora de Lost in translation (2003) se atrevió a dar una visión personal de la vida en Versailles y de la reina.

 

 

 

 

Comienza con el compromiso de matrimonio entre el futuro Luis XVI y María Antonieta de Austria. La futura reina sólo tiene 14 años y se ve obligada a trasladarse a otro país, donde la vida es diferente. La joven entra a formar parte de una corte plagada de excesos, libertinaje y escándalos, pero que, a la vez, la aísla. Su rebeldía la convertirá en una reina incomprendida y sus excesos en una reina odiada.

 

 

La película ha dividido al público durante años. Hay quien la odio y le parece una blasfemia contra la historia, y otros que aman la visión pop de Coppola. En la película escuchamos música rock, pop y electrónica. La puesta en escena está llena de color y excesos, todo en esta película es moderno. Versalles no era así, pero, trasladada a nuestra época, debería ser así.

 

 

Esto último me recuerda a un debate que tuvimos en la universidad. En él hablábamos de la adaptación de El gran Gatsby (2013) por parte de Baz luhrmann, en la que usa música rap en lugar de la música de su tiempo, y de si era adecuado. Algunos se opusieron pues no reflejaba la época (años 20 del siglo 20). Sin embargo, la música rap transmitía lo que el jazz del momento era para la gente de la época. Es decir, para los ciudadanos de los años 20 el jazz era como la música electrónica y rap ahora, era lo más moderno.

 

 

Es por ésto que la adaptación de Sofía Coppola consigue reflejar lo que tuvo que ser la corte para la joven María Antonieta. Con música moderna y un estilo pop consigue hacernos sentir el exceso del final de una época.

 

 

 

Historia de una revolución (1989)

 

 

la revolución francesa en el cineÉste es el filme con el que aprenderéis sobre la Revolución francesa. Para conmemorar 2 siglos de la revolución, Robert Enrico y Richard T. Heffron dirigieron una película en la que se muestran los acontecimientos más importantes de la misma.

 

 

Se trata de un filme colosal. Más de 5 horas de película en la que asistimos a la revolución francesa por completo, con un rigor histórico bastante aceptable, y mucho mejor que la mayoría de producciones. La he usado para ilustrar algunos de los pasajes y, en YouTube, podéis encontrarla entera (en 2 partes).

 

 

 

Assasn’s Creed Unity (C) (2014)

 

 

En noviembre de 2014 llegaba a las consolas el videojuego Assassin’s Creed Unity. Como el resto de juegos de la saga, estaba ambientado en un período de la historia concreto, en este caso la Revolución francesa, y vino acompañado con un corto publicitario documental.

 

 

El corto es bastante violento y con algún error histórico, pero sirve para presentar la revolución. El apartado artístico es lo más interesante para un corto que no hace justicia al juego. Éste recibió malas críticas por sus fallos de rendimiento, pero a mí me pareció una pasada de juego, con una ambientación de lujo que repasaba la historia de la Revolución francesa.

 

 

 

 

 

Danton (1982)

 

 

En 1982 llegó a las carteleras el biopic de Georges-Jacques Danton, uno de los protagonistas de la revolución y miembro de los jacobinos. La película se centra en los últimos días de Danton y su relación con Robespierre.

 

 

Gérard Depardieu ofrece uno de sus papeles más celebrados por su personaje de Danton. En ella vemos el dolor y la confunsión de un hombre que ve como la revolución de la que tanto se esperaba sólo ha traído miedo y muertes.

 

 

No sólo el actor fue premiado, sino que la película ganó el Bafta a mejor película de habla no inglesa, y consiguió buenas críticas en general.

 

 

 

La Marsellesa (1938)

 

 

No podía terminar la entrada sin la visión del director francés más influyente de la historia, Jean Renoir.

 

 

la revolución francesa en el cineLa Marsellesa (1938) se trata de un filme con marcado tono propagandístico en el que se llama a la revolución. Fue dirigida en 1937, cuando la situación política no podía estar más tensa. La Guerra Civil se libraba en España y en Europa reinaba el miedo por la Alemania nazi de Hitler. En Francia gobernaba el Frente Popular, formado por comunistas, radicales y socialitas, gobierno que entró en crisis cuando los radicales empezaron a desconfiar de los comunistas a finales del 38.

 

 

La Marsellesa es un panfletario mosaico de costumbres, hábitos, modismos y tradiciones diseñado para llamar al espectador a la revolución, conforme a las consignas del Frente Popular. En este sentido, y al decir del crítico de cine André Bazin: “Hay que señalar ante todo la oposición en el tono y en la interpretación entre la Corte y el Pueblo. Los personajes populares hablan alto, con espontaneidad. Por el contrario, en la Corte no se eleva jamás el tono de la voz, las cosas más graves son dichas en voz baja y en cualquier caso, siempre en el mismo tono”. La atonía de la monarquía y de la  aristocracia contrasta, pues, con el vigor que arrastra al pueblo llano a peregrinar en lontananza a París al compás de un nuevo himno.

Se daba la coincidencia de que el año en que La Marsellesa se estrenó, el Gobierno “frentepopulista” vivía sus últimos estertores, por lo que, para aumentar su popularidad, habría de invocar la agitación social que otrora indujera al tercer estado a tomar el poder y, de paso, movilizar la conciencia de un electorado desencantado, con motivo de la parálisis económicosocial y de los fracasos diplomáticos, a los que un lánguido Blum no supo hacer frente.

Tomás Valero Martínez. «La Marsellesa (Jean Renoir, 1937)». cinehistoria.com

 

 

 

La historia comienza con los primeros acontecimientos de la Revolución francesa. Está contada por sus protagonistas más directos: los ciudadanos de Marsella, los condes exiliados y el mismo rey Luis XVI. El espectador acude a la revolución desde la caída de la Bastilla hasta el asalto a las Tullerías. Una revisión de la historia que se asemeja a un noticiario de la época.

 

 

La Revolución Francesa (2005)

 

 

En 2005 Doug Shultz recibió el encargo del Canal Historia para realizar un documental de 90 minutos sobre la revolución francesa. En él el estudiante aprenderá con recreaciones dramáticas los acontecimientos que marcaron la revolución. Se puede encontrar íntegro en YouTube y cuenta con la ventaja de poder ir al grano y contar con especialistas en la materia.

 

 

 

Reflexiones finales

 

 

La Revolución francesa fue el fin de una época y el comienzo de una nueva. La edad contemporánea se abrió paso con esperanza, miedo y sangre. Una revolución que cambió panorama social de Europa para siempre y que daría paso a los años del imperio napoleónico.

 

 

Si bien el cine no ha tocado con asiduidad la Revolución francesa, ciertos filmes nos han dejado su versión, una que difiere según el momento en que se realiza la producción, pero en las que se exalta la ilusión del principio y el terror final.

 

 

Ángel Cuesta Bascón

 

 

Bibliografía

 

 

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